Incluso aquellos que no han tenido mascota, deben haber observado la singular actitud del gato. Elegante, irreverente y con el virtual desparpajo que suelen mostrar. El gato hace lo que quiere, cuando quiere y siempre logra lo que se propone. Muchos dicen, que el que adopta un gato, pasa por el proceso de convertirse en La mascota del gato. No es de extrañar que esta actitud de superioridad, haya conferido al gato en el imaginario popular, atribuciones mas allá del ámbito terrenal. Incluso a veces, podemos sorprender a nuestro minino mirando un rincón vacío de manera perturbadora, como si viera algo que está ahí y no vemos.
El antiguo Egipto, su era de Oro
Aunque se estima por descubrimientos arqueológicos que los felinos viven con los humanos desde el paleolítico, se considera que la relación es más estrecha dese hace 10 mil años. En el Antiguo Egipto, quizás su frágil equilibrio con las cosechas, en un ambiente eminentemente árido sólo mantenido por el río Nilo, se potenció su importancia para proteger los silos y cosechas de roedores y plagas. Poco a poco su actitud superior pero a la vez amigable le proporcionó una aceptación cada vez mayor. Se deificaron y por ejemplo, apareció Bastet, una diosa de la mitología egipcia. Se representaba como una mujer con cabeza de gata o como una gata oscura. Simbolizaba los rayos solares, la armonía y la felicidad y protectora doméstica y de las mujeres embarazadas.
También existía en la mitología Sekhment, una diosa con cuerpo de mujer y cabeza de leona coronada, hija de Ra (el dios supremo de ellos) encarnaba la fuerza, la guerra y venganza, pero adicionalmente la sanación. Los gatos tenían un lugar especial, eran venerados. Las personas adineradas pagaban suntuosas ceremonias mortuorias para sus gatos, y cuando fallecían sus bigotudos se afeitaban la ceja en señal de luto. Agredir, y dañar a un gato se pagaba con pena de muerte.

Las dinastías Chinas
En la antigua China, también surgió una deidad, Li Shou. Fue reconocido por los chinos como un dios protector, proveedor de la fertilidad, y aliado para las cosechas. Según las creencias chinas, los dioses supremos designaron a los gatos como los guardianes divinos del orden. Incluso les dieron el poder de la palabra antes que los humanos. Sin embargo, en esas creencias, los gatos no estaban interesados en dominar el mundo y recomendaron que se traspasara esto a los humanos ya que estos estaban ávidos de poder. Es así como pasamos a dominar el mundo sólo porque los gatos no estaban interesados.
En la mitología nipona
En la compleja mitología del Japón, existían los bakeneko. Las antiguas civilizaciones de Japón atribuían poderes sobrenaturales a estos gatos, aunque no eran considerados dioses en el sentido de la palabra, eran seres sobrenaturales y superiores. Los bakeneko eran gatos fantasmas capaces incluso de adoptar la forma humana y mezclarse entre las personas. También se creía que los gatos tenían el don de leer, escribir, caminar en dos patas y comprender el lenguaje humano. Actualmente muchos creen (y a veces me parece es así) que los gatos comprenden buena parte del lenguaje humano.
Los japoneses creen que los gatos traen buena suerte y que protegen de las tempestades. De hecho, en el 2011 un tsunami arrasó la costa de Japón, creando el desastre nuclear de Fukushima cuando la planta Nuclear fue alcanzada por la ola. Pues en la isla de Tashirojima (que está en la costa frente a Fukushima) ni uno solo de los habitantes murió o resultó herido durante el terremoto y el tsunami. Esta isla (ya hablamos sobre ella en otro artículo) está poblada de muchos gatos y se considera que ellos protegieron la isla. Igualmente, existe el El Maneki-neko, un popular muñeco Japonés que mueve su pata como invitando a acercarse, y se dice que atrae la fortuna y el dinero. Muchas tiendas orientales y occidentales lo tienen como decoración y porque, quién sabe, a lo mejor si atrae el dinero.

En la zona nórdica
En la mitología nórdica, que ha tomado relevancia hace poco, existe Freyja, considerada una de las dos diosas más importantes. Aunque ella en sí misma no era gato, los michis eran animales sagrados, ya que Thor (si, el del martillo, pero no el de los Avengers de Marvel Comics) se los había regalado a Freyja. Ella era la diosa del amor, la belleza y la fertilidad, y se desplazaba en un carro tirado por grandes gatos, que además eran sus consejeros y asesores.
Europa y el oscurantismo
En la temprana Europa, en el imperio Romano, también gozaron de renombre. Aunque no hubo dioses gato, los felinos domésticos simbolizaban la victoria y los llevaban con sus legiones. Extrañamente, aunque en la biblia hay una simpática anécdota de Noé y los gatos en el Arca del diluvio, en la edad media se les asoció con la brujería y reencarnación del demonio. Se les hizo cosas terribles que no contaré aquí (al igual que a mucha gente) especialmente en el ámbito anglosajón y franco. Obviamente, por motivos prácticos, debieron borrar este error. La erradicación de los gatos trajo una sobrepoblación de ratas y otras alimañas que distribuyeron enfermedades, epidemias, devoraron reservas de alimento y provocaron muerte y precariedad.
Incluso Napoleón (que no le gustaban los gatos) se vio obligado a estimular la cría de gatos como medida sanitaria y evitar plagas. Por ello, nuestro querido amigo el gato fue reivindicado y es hoy nuestro querido compañero, ese que nos trata como iguales (y a veces como mascota). Además, tu minino que pasa casi todo el día limpiándose, es uno de los seres mas pulcros que hay, aunque odie el agua. Nuestro adorado amiguito merece tu cariño porque sabe cómo ganarse tu corazón y mantener limpio tu hogar, además de ser una compañía divertida y adorable. Quiérelo y cuídalo!

