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Amor y comprensión es la clave

somos un equipo

Los humanos, desde que se tiene registros, ha tomado la costumbre de domesticar animales para acciones más allá de la explotación y consumo. Por ejemplo, en el antiguo Egipto, se tienen los primeros registros de domesticar felinos para compañía de las familias. Sin embargo, se ha determinado que mucho antes, grupos de humanos lograron hacer convivir con ellos a lobos, dando origen a la relación de humanos con canes. El perro ha acompañado al ser humano de manera más lineal en su historia, pues ha sido considerado parte de las familias sin pausa desde esas primera relaciones con prehistóricos hasta ahora. Aunque el gato empezó su filiación con los humanos como deidad (en Egipto era un dios), pasó por períodos oscuros donde la superstición e ignorancia le asignaron naturaleza negativa.

La herencia educativa

Todos los animales tienen instintos básicos, al igual que nosotros. La única diferencia es que los humanos por siglos de evolución y educación hemos aprendido a controlarlos voluntariamente (la mayoría de las veces). Muchas veces en los animales de compañía mas comunes (perros y gatos) durante siglos de crianza se han establecido patrones de conducta, también. Por ejemplo los perros. Se entrenaban perros para colaborar en la cacería de presas. Otras razas de perros eran entrenadas para defensa del hogar y vigilancia. Se hizo común entrenar perros para pastorear rebaños. Había razas de perros entrenados para buscar en la tierra frutos enterrados o topos, u otras cosas. Los gatos fueron empleados como control de plagas. Y también se vieron obligados a defenderse, ocultarse y sobrevivir cuando se vieron designados como de mala suerte o cosas peores. Esto potenció ciertos instintos y creó cierta carga hereditaria de comportamiento.

Qué efectos tiene?

En resultado, elegimos un perrito y luego vemos que quiere “pastorear” todos los animales que se encuentra en el paseo diario. O que excava el jardín dejándolo como un campo minado. Otros que amenazan a personas extrañas. Igualmente los perros tienen un fuerte instinto de manada y un orden social establecido. Asimismo los gatos. Cuando cazan y te traen la presa, lo cual suele no ser muy agradable para uno, pero es un gesto de cariño. Cuando deambulan e investigan todo. son instintos sumados a siglos de entrenamiento.

Estos comportamientos generalmente causan desasosiego, impaciencia o hasta furia en los humanos. En tal sentido, vemos a un dueño azorado arrastrando un perro como un saco por la calle (el perro sólo quiere olfatear, defender, pastorear o cualquier otra cosa). O un dueño que le molesta los ladridos (o maullidos) constantes de su mascota. O que castiga con mas frecuencia de la debida. Los animales entienden, y sienten. Es necesario un poco de empatía y paciencia. Es cierto que a veces es necesario corregirlos de aquellas cosas que no deben hacer, pero también debemos comprenderlos y ponernos en su lugar. Debemos como humanos también estar pendientes de ellos porque son una responsabilidad

Paciencia es la clave

Los animalitos que adoptamos necesitan principalmente 3 cosas:

  • Cuidado. ellos viven en un entorno artificial creado por nosotros, repleto de riesgos. debemos minimizar esos riegos. Los vehículos, maquinarias, vías de comunicación, todo eso es un riesgo. ponle atención y toma precauciones. A veces nuestras decoraciones son peligrosas para ellos. No los descuides, así como no dejarías un niño deambular solo por la calle sin supervisión. recuerda que es un miembro menor de tu familia, es como un bebé que nunca crecerá.
  • Alimentación. Los animalitos tienen sus rutinas alimenticias propias. No son pipotes de sobras de la cena, ni “comen cualquier cosa, como harían en el campo”. Cada animal tiene su dieta, para mantener su salud y vida contigo. No les des chucherías (el chocolate es muy malo para ellos, por ejemplo). Hay especies que sufren malestares estomacales si ingieren nuestros alimentos cargados de condimentos (han visto alguna vez un gato salvaje con un salero y pimienta?)
  • Atención. Jugar con ellos, cuidarlos. Acicalarlos, esto es una constante social de sus manadas, si los sacamos de la compañía de sus congéneres, debemos suplir un poco esa falta. Obviamente no vamos a ponernos a lamer un gato, pero podemos acariciarlo, usar cepillos especiales de pelo y compartir el contacto físico que necesitan. Muy importante con los animales, jugar procurando nunca indicarles que los humanos somos la presas. Muchos dueños de gatos sin darse cuenta los entrenan para que crean que la mano humana es la presa. Si juegas con un gato, la mano es parte tuya, enséñales que deben cazar y perseguir objetos, no a ti.

Por ello, cuando adoptas, estás trayendo un miembro más a tu familia. Sé consciente de eso, y te veras recompensado en amor y compañía leal e incondicional!